martes, 19 de febrero de 2013

Sobras de lo que me falta.


Me sobra corazón,
me faltan ganas.
Me sobra el desazón 
de perderme en tus sábanas.

Me pierdo por mí mismo, 
me encuentro cuando estoy contigo.
Encuentro lo que quiero
y quiero lo perdido.

Sólo pido noches eternas
de sábanas blancas,
besos con lengua 
y sus piernas enredadas
con éstas mías que se pierden
por buscar sus noches cada día.

Dice el ayer 
que no se acuerda 
del mañana,
que no olvides recordar
que no hay dama más mujer
que la que te quiere 
pero no te dice nada. 

[Palabras de  , amor hacia sus letras, ya sabéis.]

domingo, 17 de febrero de 2013

Tristura.

Vida,
dime:
¿Qué es lo que te pasa?
¿Por qué meces tu tristeza entre árboles
susurrándole al viento
que sólo somos un puñado de letras?
Vida,
dime:
¿Por qué lloras?
¿A caso Nostalgia puede con tus ojitos tristes
llenos de historias que hablan
de mariposas muertas?
Vida,
dime:
¿Ésto es una despedida?
¿Qué será de ti sin mí?
(Lo mismo)
Pero, cielo
dime:
¿Qué será de mí si no te tengo
los días de invierno
con sabor a Diciembre?
Vida,
dime:
¿Crees que Febrero se merece
que terminemos nuestra relación
así?
¿Entre gritos?
¿Reproches?
¿Mentiras?
¿Crees que el corazón se merece
tanto dolor y ésta gran ausencia
de cortisona?
¿No será mejor seguir firmes
echando un pulso al valor
hasta contar diez?
Vida,
dime:
¿Qué decides?
¿Te quedas a mi lado sufriendo
o
continúo a solas sintiendo
como se escapa todo de las manos?
Vamos, Débil
susurra:
¿Quieres pudrirte conmigo? 
¿Quieres convertir pétalos de rosas rojas
en cenizas desgastadas negras?
Venga Pequeña, no tengo todo el tiempo,
dispara:
¿Le confesarás a París que me escondía
en la piel de Tragedia
los lunes complicados?
¿Le escupirás a Poesía que estuve enamorada
de la mismísima Muerte
vestida de letras tristes?
Yo prometo no volver a engañarte,
de verdad, Vida.
Pero en cambio,
promete que no volverás a dolerme.
(Aunque sea sólo durante un tiempo) 

martes, 5 de febrero de 2013

Pequeña despedida: Au revoir.


He perdido las palabras
capaces de explicar
el vacío que me atrapa. 
"¿Qué es lo que te pasa, Ana?"
La solución es contestar: "Todo bien, nada"
Por no decir "no sé qué hago aquí,
me quiero ir,
ya poco me llama."