viernes, 11 de enero de 2013

Hoy te he llorado mucho pero.




Estoy balanceándome entre el frío de Enero
y el calor de tus recuerdos que
por mucho que lo intente, no alcanzo desprender de mí.
Dime qué tienen estos ojitos marrones que consiguieron enamorarte.
Vamos, dime qué tienen estas ojeras que lograron atraparte.
Aún sigo sin entenderlo.
Pero…
Ya no estás (a mi lado, abrazándome), entonces.
¿De qué me sirve escribirte?
Esta es la historia de la chica inocente que se deja conquistar por el guapo del instituto. (Pero después la rompe el corazón)
La historia del adolescente que lleva un ramo de flores en busca de compañera para el baile. (Pero al final se queda solo)
La historia de la golondrina que quiso volar alto. (Pero la encerraron en una jaula)
Un amor fugaz. De esos con olor a tierra húmeda y sabor celeste.
Te miré.
Me miraste.
Sonreíste.
Me giré tímida.
Volví a mirarte.
Me enamoré. Menudo desastre.

Siempre he sido partidaria de asegurar que la suerte no existe
y nosotros mismos somos los dueños de nuestro destino pero
lo reconozco, tuve mala suerte.
Ay.  Me enamoré de la muerte.
Y Ahora ¿?Qué.
Pensé el día que me decías “Vete”
mientras susurraba “deja que te roce, por favor”.
Cenizas. Están paseando por mi corazón mientras te escribo esto.
Las mariposas del estómago se convirtieron en cenizas. Te fuiste, fallecieron, fin.

A pesar de toda la muerte que te atrapaba,
ibas desprendiendo vida.
Sonriendo.
Quemando.
Sintiendo.
Soñando.
Sufriendo.
Intentábamos evadirnos de la realidad con un puñado de metas pero
ambos sabíamos que las escribimos en papel para que murieras feliz.
Quién iba a decírmelo. Yo llorando por las noches echándote de menos.
(Y eso que aún no te habías ido)
¿Sabes?
Nunca he querido a Madrid por su contaminación. 
Por mucho que lo intente, no me deja ver las estrellas  dibujadas por ti aquella tarde de verano mientras yo acariciaba con la yema de mis dedos tu pelito rubio.
¿Dónde estás?
Una y otra vez –a solas- tarareo la melodía compuesta
por las cuerdas desgastadas de tu vieja guitarra acústica gris.
Pero nunca vienes a hacerme los coros.
¿Aún me sigues queriendo?
Prometías triste que como la luz de las estrellas el amor no muere nunca.
Yo sigo queriéndote, recordándote, añorándote.
Una y otra vez. Pero.
¿Tú te has olvidado de mí?
Echo de menos cuando decías que todo iba a salir bien
porque desde que no estás
pocas cosas no se han torcido, cielo.

Siento ésta nostalgia que te regalo en cada hueco que hay entre palabra y emoción.
Siento escribirte de nuevo.
Pero si te soy sincera,
estos días fríos de Enero
te estoy echando mucho de menos.
Adiós pequeño valiente, descansa. Algún día volveremos a reírnos de los ángulos desiguales de la Osa Mayor juntos. Algún día. Lo prometo.

2 comentarios:

  1. El vídeo quedaría muchísimo mejor si las palabras que has escrito las sintieras. Es un consejo para el próximo vídeo, si hay.
    Pero que sepas que el texto es perfecto. Un beso.

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    Respuestas
    1. Siento contestar tan tarde, no había visto tu comentario.
      Cada texto que escribo es parte de mí por lo que es algo que siento, yo entenderé el significado de cada palabra que digo/escribo.
      Igualmente gracias por pararte unos minutos.

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