domingo, 2 de diciembre de 2012

Tu recuerdo aparece y...

Vuelvo a pasear impaciente por la habitación.
Termino los últimos restos de nicotina que se escapan entre mis labios dibujando una y otra vez tu inicial en la ventana, pidiéndole a la tristeza que me queme un poco menos pero… Ya es rutina pasarme las tardes tirada en la cama mareando mis rayadas. Llevándome la mano a la cara y suspirando por cada cosa que no va como debería. Me produce desesperación mirar atrás y ver como antes coleccionaba sonrisas y hoy tengo una colección de lágrimas, a cual más delicada. Sumemos a todo esto, cada uno de esos recuerdos que sólo vuelven para joder. Y, ¿de qué me sirven los recuerdos si con quien quiero compartirlos los ha olvidado?
Sí, ha cogido nuestra historia y la ha roto.
Y yo aquí, con mi copia en forma de recuerdos, releyéndola a cada instante y jodiéndome por dentro.
Quizás también debería hacer añicos lo poco que queda de 'nosotros', quizás.
Pero, ¿quién me asegura que algún día no necesitaré estos recuerdos para volver a sonreír?
Escribo tu nombre y lo tacho una vez más.
El cuaderno –al igual que el bolígrafo- se saben de memoria la añoranza que tengo de ti, de tus besos.

Voy acumulando álbumes con los instantes que grabamos en nuestra piel aquellas tardes de verano.
¿De qué me sirven?
Lo único que descubro con tanto pensamiento es más dolor y la indecisión que me causa tu imagen me destroza poco a poco. Me estás consumiendo al igual que matabas el cigarro el día que te marchaste
Si es cuestión de confesar, hoy es un domingo más en el que no quiero acostarme con la mitad de la cama vacía.
No quiero lunes, no quiero rutina, no quiero día a día.
Lo único que busco es resucitar tus recuerdos esta noche y así quizás no me duela tanto la idea de (no) tenerte.
Tendré que esperar. 


[Entrada escrita con @siguelamelodia ... 
http://larutinadequererte.blogspot.com.es/  ] 

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