viernes, 21 de diciembre de 2012

Demasiado rojo para tan poco gris.

Oye... y esa Rusia bonita, nostálgica.. ¿Dónde quedaste? 
Oculta la libertad en esa oscuridad,  en ese frío... Volvamos en enero como la última vez. Hagámosla arder. Venga préndela, que sepa que no la hemos olvidado.
Que no nos hemos olvidado, y quizás… si volviésemos..

Lograríamos que todo fuera distinto. Quién sabe. El problema es que el gris pesa y Libertad se nos escapó de las manos. Quizás intentamos brillar demasiado pronto o… se nos hizo demasiado tarde. No sé.
Me gustaba el frío, me gustaba como conseguías definir libertad con una mirada...
La sensación que recorría todo mi cuerpo. Como una reina siberiana... como un obrero feliz. Orgullosos ambos de hacer de esa palabra tabú nuestra... porque irónicamente, juntos, éramos libres.

Pero.... no.
Lo construido cayó.

Los cimientos fueron aniquilados por los contrarios. Aunque ahora, ya no sé quién era el enemigo. Porque no luchaste.
Abandonaste. Me. Y... Cómo duele. Me cuesta respirar. La revolución nunca ha cesado en el rojo. Ya sabes.
El que bombea aunque esté cansado de sangrar. Ese que no se rinde. Ese que grita “nosotros podemos” en el lado izquierdo. Mi corazón posee el mismo sabor que dejaban tus besos en mi cuello. Esas pequeñas muestras de independencia que acababan con nuestra ropa a los pies de la cama.
Yo manifestando mi amor por ti y tú tirando bombas de gas a mi garganta. Como si se tratara de un juego construido con nuestras propias reglas.
Eh. Pero no. Hace tiempo descubrí que la libertad, esa diosa sin nombre, anida en mi interior y que ni tú ni el frío. Ni siquiera el rencor... nada me la quitará. Soy dueña de esta y puedo permitir que el frio me domine. Hasta cierto punto.
Y eso. Vámonos al norte.Suéltate el pelo. Explora dentro y haz de ti un alma en libertad contagiada por el ritmo de los copos de nieve golpeando contra el suelo.
Deja que la calma sea la reina de tu caos y… cuando el miedo ocupe tus pensamientos llene de dudas tu interior: Coge aire, respira y susurra “Yo soy libertad, nadie puede arrebatármela”
Y así nos meceremos en un vals con cientos de personas. Tú recogiéndome el vestido para no manchármelo de pánico y yo sujetándote la sonrisa con mis labios para mostrarnos fuertes. No vamos a dejar que los antidisturbios nos roben la felicidad, la vida, nuestro frío, nuestro desorden.  Somos más grandes que eso. ¿Recuerdas?
Rojo. Como el mar, como los cortes. Como ese amanecer a tu lado. Como esas guerras en tu cama. Como mis ojitos cuando te marchaste. Dame gris. Dame aire. Dame fuerza. El morado que me sube. El alma. El ego. Mis ansias de ganar. De ganarles. De ganarte. La fobia que le tengo a tu cuello se junta con las ganas de liarla en cualquier asalto a esos 'grandes'.
¿Algo más bonito que revolución?
Revolución de tu mano.
Venga va. Secuéstrame e ideemos un plan. Algún.cóctel molotov y no como el que usas en mi cabeza. Que sientan frío. Que mueran de miedo y nosotros nos saciemos.


[Texto escrito con @n0stalgésica ... amor para su arte: http://cenizascarb0nizadas.blogspot.com.es/?m=1 ]

domingo, 16 de diciembre de 2012

Vuelvo a escribir entre desvaríos.

Tanto tiempo sin escribir que no sé ni cómo hacerlo. Mentira.
Los recuerdos golpean contra el asfalto y la magia–asustada con tanta ruina- se esconde entre las iniciales que hay dibujadas en el vaho de mi ventana.

La música no consuela.
El bolígrafo no consuela.
Patinar no consuela.
Llorar no consuela.
Y aunque lo intentes… tú tampoco ayudas.

Vuelvo a huir despreciando al resto.
Como decía aquel texto de yoquesé quién:

“El mundo es un asco, está lleno de personas”

No intentes entender el por qué de esta frase si no conoces el motivo de mis ojeras.
¿Realmente quieres saber qué pasa en estas cuatro paredes?
Estoy corriendo asustada ante el pasado. Pero el cabrón no frena y vuelve a dolerme.  A quemarme. A dejarme los ojos rojos y el alma tiritando.

Ay. Cómo dueles

Cómo duele.

Me cuesta comprender como en cuestión de cuatro años la vida de una persona puede acabar tan destrozada. Qué desastre de chica eh.
Y qué si suena exagerado para vuestros ignorantes ojos.
Sé por qué escribo, por culpa de quién y para quién.
-Aunque no lo vaya a leer-

Y si ya no puedo escribir... ¿Qué me queda?
Por muchas sonrisas que exhale, el vacío revienta mi interior y los suspiros empiezan a arañar el nudo de la garganta.

Ay. Cómo quemas.
Cómo quema.

El cielo acompaña mi estado anímico mientras Chernobyl es trending topic en mi mente.
Desde estas tristes ventanas no se ve París ni el ámbar de su sonrisa.
Tampoco resuenan las olas de Barcelona a lo lejos.
¿Qué cojones pasa?
¿Qué tiene Madrid que me satisface y asfixia con tan sólo pestañear?

...

Estoy perdiendo el norte, aunque si es cuestión de confesar hace un par de tic-tac's escondí la brújula bajo candado y tiré la llave al río de la cordura.
Quién quiere orden pudiendo enamorarse de un bonito caos.
Quién quiere pureza pudiendo encontrar alguien que decida lamer tus heridas.

Ay. Desvarío a centímetros de tu boca.
Desvarío.

Creo que es momento de empezar de cero una vez más, levantarse por [inserta aquí el número de veces que has perdido tus sueños en una caida] y decirle a la tristeza que aún quedan niñas valientes.

Pero. Yo no. Lo siento.
No puedo ser quién le susurre eso.
Deja de leerme. Deja de intentar comprender lo que sangro aquí.
Por favor, vete. Apaga la luz, túmbate a mi lado y abrázame.
Quizás el tiempo me ayude y reconstruya.
Quizás tu compañía me cure.
Quizás vuelva a nacer mañana con una sonrisa y el pasado olvidado.
Quizás... Yo que sé. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Tú la poesía, yo el papel.


Amanezco -entre latidos y tu pecho- sintiendo que lo único que quiero es que el tiempo se congele, que frene, que no te escapes del segundo en el cual tu sonrisa es lo fundamental para mi rutina.
Eres el orden de mi caos, la pequeña diferencia en mi gama de grises, la magia de mi día a día.
Y qué si suena exagerado. 
Quien me conoce sabe el bien que creas en mi desastre. (Ay...)
Gracias por aparecer, gracias por conocerme, gracias por no irte.
Prometo reservarte un hueco en mi cama. (Sólo por si vienes)



lunes, 3 de diciembre de 2012

No esperes volver con vida.

(Se percibe un ruido difuminado procedente de una radio antigua) 

-Pro… ¿Probando? ¿Funciona esta mierda? 

(Aclara su garganta tranquilamente)


-Empecemos: 
El globo terrestre contaminado por nosotros…
Los océanos, el cielo.
Las selvas, los bosques.
Los ríos, los lagos.
Cada grano del desierto.
Las ciudades, los pueblos.
Los parques, las calles.
Las tiendas, los supermercados.
Los hoteles, las casas.
Todo permanece en silencio.
La calma es violada por los inagotables gemidos que yacen en la acera, en el frío asfalto.
Ésta, es la psicodélica melodía bañada en tristeza. Obra, ¡cómo no!, del ser humano.
Si quedan supervivientes estarán escondidos en una habitación temblando y sintiendo la cercanía de la muerte. 
¿El resto? 
Deambulan por las calles en busca de alimento. Son marionetas de los impulsos, de la necesidad. La sociedad tal y como la conocemos, no existe. Ya no.
Adiós sentimientos, adiós sueños, adiós vida. 

(Suspira)

-A lo mejor me estás oyendo desde un rincón de tu armario. Con los nervios impidiéndote hablar y el corazón a mil kilómetros por hora. No sé.
Es probable que hayas perdido familiares… Estoy seguro.
Pero… Aquí me tienes. 
No te puedo salvar. No te puedo localizar.
Pero…Si sales a la calle, corre.
Eso sí, no esperes volver con vida.
A estas alturas solo sé que existo, que siento y que sangro si me atacan esos seres hijos de p… 
Ay. 



(Solloza angustiosamente y con voz ronca, prosigue) 

-Si vas a por recursos, sálvate. Búscame. Te esperaré con vida. 
No voy a prometerte que cuando vengas siga siendo consciente de mis actos. Quizás sea uno de ellos. Intentaré no atacarte y devorarte vivo. 
Ojalá me libre de esa angustia.
Si estás escuchándome no dudes en avisar.
Puede que logremos demostrar que los humanos no somos tan odiosos, tan horribles…
Aunque ya es tarde para algo así. 
(Vuelve a gruñir la radio entrecortándose y finalmente, se apaga) 


[Ilustraciones realizadas por 
Laura R Gallego ... http://tulatamerenta.blogspot.com.es/ ]

domingo, 2 de diciembre de 2012

Tu recuerdo aparece y...

Vuelvo a pasear impaciente por la habitación.
Termino los últimos restos de nicotina que se escapan entre mis labios dibujando una y otra vez tu inicial en la ventana, pidiéndole a la tristeza que me queme un poco menos pero… Ya es rutina pasarme las tardes tirada en la cama mareando mis rayadas. Llevándome la mano a la cara y suspirando por cada cosa que no va como debería. Me produce desesperación mirar atrás y ver como antes coleccionaba sonrisas y hoy tengo una colección de lágrimas, a cual más delicada. Sumemos a todo esto, cada uno de esos recuerdos que sólo vuelven para joder. Y, ¿de qué me sirven los recuerdos si con quien quiero compartirlos los ha olvidado?
Sí, ha cogido nuestra historia y la ha roto.
Y yo aquí, con mi copia en forma de recuerdos, releyéndola a cada instante y jodiéndome por dentro.
Quizás también debería hacer añicos lo poco que queda de 'nosotros', quizás.
Pero, ¿quién me asegura que algún día no necesitaré estos recuerdos para volver a sonreír?
Escribo tu nombre y lo tacho una vez más.
El cuaderno –al igual que el bolígrafo- se saben de memoria la añoranza que tengo de ti, de tus besos.

Voy acumulando álbumes con los instantes que grabamos en nuestra piel aquellas tardes de verano.
¿De qué me sirven?
Lo único que descubro con tanto pensamiento es más dolor y la indecisión que me causa tu imagen me destroza poco a poco. Me estás consumiendo al igual que matabas el cigarro el día que te marchaste
Si es cuestión de confesar, hoy es un domingo más en el que no quiero acostarme con la mitad de la cama vacía.
No quiero lunes, no quiero rutina, no quiero día a día.
Lo único que busco es resucitar tus recuerdos esta noche y así quizás no me duela tanto la idea de (no) tenerte.
Tendré que esperar. 


[Entrada escrita con @siguelamelodia ... 
http://larutinadequererte.blogspot.com.es/  ]