lunes, 5 de noviembre de 2012

Por vosotros.


Supongo que la necesidad de escribir gana una vez más a la obligación de estudiar.
Ay Papá, no te enfades, prometo que sacaré buenas notas. O buenos textos.
Quién sabe.
Las personas que estáis leyendo esta entrada sois las mismas de siempre.
Puede que alguna mirada curiosa detenga por un segundo el iris ante la pantalla y observe cada palabra que digo. Quizás me lea alguien con una sonrisa de lado a lado –ojalá- y sienta este puñado de letras. No sé.
Esta es una de esas pocas veces que comienzo a escribir y ni yo misma sé lo que voy a sangrar ante el papel. Pero sin duda, va por vosotros, pequeños seguidores.  
Por ti, que siempre me apoyaste diciendo que siguiera escribiendo.
No, ¡mejor! Por ti, por recordarme lo mucho que disfrutas con las fugaces historias que narro. O mejor aún, por ti. Por sacarme una sonrisa con cada palabra de ánimo. Por darme fuerzas para decidir que este va a ser mi futuro. Que quiero ser arte.
Solo te pido una cosa a cambio de este regalo de noviembre: Siente.

... 

Es una cálida mañana en la cual la temperatura es perfecta para detenerse a observar el brillo de las nubes mas un poco fría para congelar el tiempo con una caricia entre boca y boca en un banco. Los niños corretean saboreando los pocos minutos que les quedan antes de comenzar las clases mientras los coches dibujan distintas posibilidades en las carreteras de Madrid.
Camino frágil inmersa en la multitud y olvidando que es lunes, me dejo salpicar por el arte que encuentro en cada detalle que esconde la vida.
Aquel chico que desvía la mirada en la parada de autobús, hoy le va a confesar a la madre de sus futuros hijos que está enamorado de ella. Que lleva demasiados meses conteniendo sus emociones por miedo a estropear la amistad.
Esa chica con la nariz enrojecida por el frío, ha comenzado su historia diciéndole a la del espejo que se quiere. Que ya es hora de olvidar el dolor y comenzar a sonreír.
Y fíjate qué bien le sienta haberse vestido con esos ánimos. Lo preciosa que está.
El hombre del kiosko ha decidido seguir adelante. Hace un par de años perdió a la mujer que le hacía latir y por fin, coge fuerzas y se levanta. Porque a pesar de la tristeza que nos acompaña el día a día puede ser algo especial, distinto, único.
Continúo caminando y deteniéndome ante mi imagen reflejada en un cristal, suspiro.
El tiempo que he perdido se me acumula en las ojeras. Qué pena, ¿verdad?
La vida es breve y nosotros nos empeñamos en gastar nuestras horas echando de menos, recordando, sufriendo, abrazando al dolor, llorando, ahogándonos, gritando, enfadándonos… Y todo ¿para qué?
Ay. Me duele decirlo. Pero dentro de unos años, estaremos todos bajo tierra.
Qué difícil aceptar la idea y qué poco hacemos para cambiar nuestro destino eh.
Risto Mejide dice que prometer es mentirle al destino. Y yo hoy, en este frío día de noviembre, te propongo algo.
¿Y si prometemos que vamos a aprovechar cada segundo?
¿Y si prometemos que vamos a querernos día a día?
¿Y si prometemos que vamos a conseguir cada sueño que pase por nuestra cabeza?
Y por último, y no menos importante…
¿Y si prometemos que vamos a darle sentido a todo esto?

Guardo la nota en el borrador de textos de mi móvil y sonriendo ante lo escrito, me enfrento al lunes. A la rutina. A los exámenes. Al no poder más. A no dar la talla. A no gustar. A los complejos. A las dudas... Porque yo puedo.
Voy a engañar al destino.
Es el momento de ser feliz. De llegar lejos.
De brillar. De ser el cambio. De dejar huella en el mundo.



... 

"Queda prohibido llorar sin aprender 
levantarse un día sin saber que hacer, 
tener miedo a tus recuerdos. 

Queda prohibido no sonreír a los problemas, 
no luchar por lo que quieres, 
abandonarlo todo por miedo, 
no convertir en realidad tus sueños. 

Queda prohibido no demostrar tu amor, 
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor, 
queda prohibido dejar a tus amigos, 
no intentar comprender lo que vivieron juntos, 
llamarles solo cuando los necesitas. 

Queda prohibido no ser tú ante la gente, 
fingir ante las personas que no te importan, 
hacerte el gracioso para que te recuerden, 
olvidar a toda la gente que te quiere. 

Queda prohibido no hacer las cosas por tí mismo, 
tener miedo a la vida y sus compromisos, 
no vivir cada día como si fuera el último suspiro. 

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, 
olvidar sus ojos, su risa, todo, 
porque sus caminos han dejado de abrazarse, 
olvidar tu pasado y pagarlo con tu presente. 

Queda prohibido no intentar comprender a las personas, 
pensar que sus vidas valen más que la tuya, 
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. 

Queda prohibido no crear tu historia, 
dejar de dar las gracias por tu vida, 
no tener un momento para la gente que te necesita, 
no comprender que lo que la vida te da también te lo quita. 

Queda prohibido no buscar tu felicidad, 
no vivir tu vida con una actitud positiva, 
no pensar en que podemos ser mejores, 
no sentir que sin ti este mundo no sería igual. "

[Pablo Neruda]

4 comentarios:

  1. Tus entradas son como un soplo de aire fresco.

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    1. Espero que sigas sintiendo eso al leerme.
      Gracias, de verdad.

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  2. Impresionante, de verdad. Todos tus relatos consiguen llegarme dentro, siento cada palabra que escribes y me dejan marcada. Me he sentido identificada muchas veces y han conseguido hacerme llorar y sonreir. Vales mucho, sigue escribiendo y cumple tu sueño que te lo mereces. «3

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    1. Siento contestar tan tarde, no lo había visto jo.
      Muchísimas gracias por sentir cada palabra que os regalo. Comentarios como este me hacen seguir escribiendo por aquí.
      Sé feliz, te lo mereces.

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