jueves, 9 de agosto de 2012

Lágrimas y café.

No sé si la culpa de todo esto la tiene la yema de mis dedos paseando por el piano o esa sonrisa que invade cada uno de mis sentidos.
Si te soy sincera, la falta de ropa y el calor veraniego sabor capuccino, me piden hacer una escapada a tu corazón.
Y por mucho que duela, hoy los recuerdos son mi mejor compañía
Como tantas otras veces, puede que ya me hayas olvidado.
Y aún así continúo viajando entre lágrimas al momento en el que rocé tus labios por última vez. La esperanza susurra que me rinda, que abandone este sueño que no tiene salida, que ignore esta meta imposible...Pero no, no soy capaz.
Hoy es otra noche más en la que necesito un abrazo y no de cualquier persona.
Volveré a ver como el cielo se tiñe de tonos anaranjados y con el reloj marcando las 7:30 de la mañana, dormiré un par de horas, quizás tres. Como todos los días.
Se está volviendo rutina el echarte de menos y lo siento, pero creo que esto no es sano. 
Nunca debí dejar que te apropiaras de mis inquietudes, de mis dudas, de mi insomnio... Ha llegado un punto en el cual, la vida me pide orden y yo, entre mi caos particular, no encuentro ni los restos de mi corazón en ruinas.
Llámalo desastre. Llámalo inestabilidad emocional.
Lo único que sé, es que me desvivo por ver como tus labios se curvan entre una carcajada.
Y aún así, seguiré diciendo un 'no pasa nada' mientras la pequeña niña de mi pecho susurra 'me falta todo...'
Por que lo siento, pero mi cama vacía te reclama y yo ya no soy capaz de poner más excusas. 

3 comentarios:

  1. ¡Increíble, Ana! En serio, estupendo. Sigue así.

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    1. Muchas gracias por los ánimos. Sé feliz.

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  2. Sólo puedo decir.. GRACIAS. En mayúsculas bien grandes, grandes como lo que me has hecho sentir, o más bien revivir, con esas palabras.

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