martes, 3 de julio de 2012

Yo y mis pequeños adelantos.


Han pasado tres meses, trece semanas, noventa y un días desde la última vez que la vi.
Sigo buscándola en cada avión que roza el azul del cielo. Sigo encontrándola en cada calada. Sigo extrañándola en cada madrugada. Y nunca vuelve.
‘¿Dónde estás?’ musito una y otra vez. ‘¿Por qué no vuelves?’ Suspiro.
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He perdido la cuenta de los días que llevo sin él.
Lo último que vi fue su mirada tras la ventana del avión. Recuerdo el rencor de su rostro, la tristeza de sus ojos, la impotencia de sus labios. Y ya no está.
‘¿Me echará de menos?’ retumba en mi interior. Tampoco quiero saber la respuesta.
Mi nueva vida me reclama, esto es lo que yo quiero. Cumplir mi sueño, a eso vine a Boston. ¿Verdad? Él ya es solo cenizas del pasado. ‘No le necesito’ me miento.
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La ciudad se desnuda bajo mi piel mientras el humo de mis pulmones se esconde en la noche. Apoyado en mi ventana, fumo entre recuerdos. Necesito verla. 
Miro ansioso la mesilla de mi habitación y ahí está mi billete destino Nueva York.
Un '¿Qué estoy haciendo?' indaga por mi mente.
Soy gilipollas, ella habrá empezado su vida de cero. Pero... '¿Y si..
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..voy unos días a Barcelona?' Y a los segundos de pensarlo, cierro los ojos y recuerdo para qué he venido aquí. Mi sueño, mis metas. Aunque... lo confieso, le echo de menos.
Solo unos días en su sonrisa, unos días en su cama, unos días gimiendo al ritmo de sus latidos. Unos días con él... eso es lo que necesito.
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Ante la duda, lo intento. Y aquí me puedes ver, de camino a Estados Unidos, luchando por la única mujer que me ha hecho sentir persona. Solo quedan tres horas para ir a su casa. Y yo de espaldas al resto de personas pienso...¿Me dirá que me vaya? ¿Se habrá mudado de piso? ¿Y si ya no me quiere?
Y más dudas salpican mi mejilla.

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Son las dos y media de la mañana y no consigo dormir, los gemelos me duelen y él no sale de mi cabeza.
Suena el timbre y me sobresalto cayéndome de la cama.
¿Quién será? 
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Tras andar horas por las calles americanas, he conseguido llegar a su casa.
Estoy esperando oír su voz pero nada.
Un vuelco acaricia mi corazón. 
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-Yes?
- .. 
-Hello?
-Ábreme cariño, soy yo.
- ..
-¿Cariño?
-¿Qué...haces aquí?
-Perseguir nuestros sueños. 

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Le abro la puerta con el corazón a 200km/hora y empiezo a llorar.
Una lágrima, una sonrisa. Y mis labios tiemblan indecisos. Le veo.
Más ojeras que nunca. '¿Por qué está tan delgado?'
Y empieza a contener las lágrimas. 
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La tengo delante y lo único que se me ocurre es decir 'Hola'. Ella me sonríe y llorando, me abraza. Aún no sé devolverle el abrazo, demasiados nervios me invaden. La aparto lentamente de mi pecho y secándola las lágrimas la beso. Me lo devuelve. Me mira lloriqueando y me invita a su casa.
Dejo tímido la maleta en el suelo y embriagado por su aroma, me dejo llevar a su cama...
Empieza mi nueva vida, nuestro nuevo destino juntos. 



[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/alan_saywhat ]

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