lunes, 30 de julio de 2012

Hablo de libertad.


No sé qué hora es de la mañana pero aquí estamos tú y yo, olvidándonos del resto de personas; sintiendo que nuestras vidas dependen únicamente del beso anterior a dormir y de las caricias al despertar.
Con tus brazos rodeando mi cuerpo y la yema de mis dedos paseando por tu piel, puedo asegurar que soy feliz.
¿Para qué voy a vivir mi vida como si fuera un drama? ¿Por qué no voy a disfrutar lo que tengo?
El egoísmo caracteriza esas dos frases y aún así, sigo haciendo lo que de verdad me llena.
Siempre he sido de las personas que defienden que debemos buscar lo que nos motive.
Hablo de libertad.
Hablo de ser feliz.
Hablo de vivir sin tener que dar explicaciones al resto de porqué sigo respirando.
Mi vida, mi caos, mi desorden, mi día a día, mis metas…
Tú estás invitado a compartirlo, a ser parte de mi rutina. Pero… Nunca esperes entenderme al 100%. Esa es la primera regla.
¿Las demás? Me las dejé entre tus sábanas con el último cigarrillo de la noche.
Inestable, como las agujas del reloj, me dejo llevar por los impulsos, por los sentimientos.
Escucho al corazón y le susurro que todo va a salir bien. Que confíe en mí. (Y después sonrío)
Así vuelvo a ser un poco más libre.
La vida es esto.
Un día te despiertas viendo como el mundo te come y al siguiente sientes en tu interior que puedes comerte el mundo.
Que tu vida puede tener el sentido que tú le des.
Que no todo es tan horrible como parece.
A estas alturas, poco importa lo que puedan pensar de mí.
Yo y mis defectos, yo y mis tres virtudes.
No tengo por qué decirle al folio en blanco que hoy no tengo ganas de fundirme con la tinta, que no quiero cuidar mis palabras.
Hoy tengo ganas de gritar, aunque nadie me escuche, aunque nadie me espere.
Gritar que esta es mi vida.
Gritar que esta soy la persona que quiero ser, por muy imperfecta que sea.
Gritar que voy a cumplir todo lo que quiera.
Y sí, me conoces y sabes que soy muy inestable.
Un día puedo machacarme por un sueño y al segundo darme cuenta de que eso no es lo que necesitaba. Y así sigue la vida.
Buscando, escribiendo, encontrando, soñando, viviendo, besando, creciendo. 

Silencio, hoy sólo te necesito a ti.


Hay ruinas que se disfrazan de sentimientos inocentes que, con el paso del tiempo, nos comen por dentro.
Como una enfermedad sin cura.
Como una deuda imposible de pagar.
Como una caricia que no se llega a dar.
Juegan a destrozarnos gradualmente, a ocupar nuestro corazón y llenarnos la mirada de impotencia.
No tengo que dar explicaciones de mi ruina, tampoco creo que nadie quiera escucharlas.

Son las 6:23 de la mañana y aquí no he de fingir.
Estas son mis cuatro paredes. Mi caos. Es sencillo:
Compártelo o lárgate.
El café, más dulce que el sabor de tus labios, me acompaña en este inestable insomnio.
Aprovecho las colillas de mis últimos sueños y fumo en silencio apoyada en la ventana, sola.
¿Sabes la falta de palabras capaces de explicar tanto sentimiento descafeinado?
¿Sabes la sensación de asfixia en tu interior al susurrar como te sientes?
No se escapa de mi lado.
Silencio, hoy solo te necesito a ti. 

martes, 24 de julio de 2012

Dicen que tengo una pequeña obsesión con los zombies.

Le vi llegar y el kalashnikov se me escurrió entre los dedos.
Ahí estaba el hombre de mi vida, o lo que quedaba de él. 
El calor desdibujaba la acera y su figura tan solo era una sombra que se iba acercando. 
Un paso, un recuerdo, otro paso, una lágrima.
Arrastraba el pie derecho y a través de la mira telescópica pude observar la falta de piel a la altura de las costillas. 
Su rostro vacío, indicaba que desde hacía meses estaba hambriento. En los ojos se observaba la necesidad de alimentarse y la falta de humanidad brillaba por su ausencia. 
No sabía si disparar o huir, no sabía si dejar el arma y rendirme a mi nueva vida, no sabía qué debía hacer. 
'Con lo que tú y yo hemos sido, con lo que yo te quiero.' Susurré nostálgica.
Cuando le tuve lo bastante cerca, provoqué una explosión en sus órganos a lo largo de la carretera. 
Me sequé las lágrimas de mi mirada entristecida y continué andando.
Pocas cosas tenían sentido ya. 

lunes, 23 de julio de 2012

Desnudándome ante un folio en blanco.

Con miedo vuelvo a desnudarme ante un folio en blanco, el bolígrafo ha conseguido seducirme una vez más.
Teniendo el cielo en la yema de mis dedos, no logro ser feliz. Llámame inconformista. 
Llámame desastre
Tengo fobia a quedarme sola ante mis sentimientos e intento silenciar al corazón.
La razón, llena de seguridad me susurra: "Aguanta, todo irá bien."
Pero nadie engaña a mis ojeras. 
Entre dudas, recorro la madrugada acompañada del humo de la nostalgia.
Esperando mi "Buenas noches, pequeña." 
Y no, nunca llega. 
Vacía, recuerdo el sabor de tus besos en busca de una sonrisa. Idiota, dejo que la angustia me atrape otra cita más. 
Yo no voy a poder con esto
Nadie me va a querer lo suficiente.
Nunca me voy a conformar con mi día a día.
Musito entre lágrimas: "¿Dónde está mi libertad?" Miro a mi alrededor y estas cuatro paredes vuelven a comerme por dentro. 
"Algún día..." Digo. Pero nunca llega.
Encerrada en mis putos complejos, esquivo la mirada de la chica de ojos tristes que se aprecia en el reflejo. 
No quiero conocerme, no quiero saber nada sobre Ana Palaniuk. 
Necesito vivir más allá
Impotente ante el conformismo del resto de personas, lucho por conseguir recomponer mi caos, siempre ignorando las dificultades del destino. Siempre peleando por un motivo que me alegre el día. 
Pero hay días que te encuentras a la esperanza en la repisa de tu ventana
La miras a los ojos y descubres el pánico que tiene a la vida, el miedo a continuar aguantando un poco más.
Intentas tranquilizarla y decirle: "Eh, que todo va a ir bien..."
Entonces en ese mismo segundo descubres que estás mintiendo. 
Susurras un "gracias por acompañarme" y cierras los ojos evitando recordar la escena. Se marcha con todos tus sueños en los bolsillos y sabes que todo ha terminado. Hasta dentro de muchos 'tic-tac' no vas a volver a sentir magia en cada milímetro de tu piel. 
Supongo que al fin y al cabo, la vida es así:
Los ordenadores se rompen, las relaciones se acaban y las personas se siguen muriendo. 
Hay cosas que nunca cambiarán
Presa del pánico a un final que se aproxima, me prometo ser el cambio que quiero ver en el mundo. 
Pero nunca lo consigo
Demasiada distracción, demasiado sentimiento masoquista, demasiada ruina...
Hoy es una de esas noches en las que la falta de sueño viene de la mano de las preocupaciones.
Hoy es una de esas noches en las que desaparecería, en las que me iría corriendo en busca de libertad. 
Hoy es una de esas noches en las que no quiero reconocerme, en las que quiero dejar mi mente en blanco. 
Hoy es una de esas noches en las que solo quiero gritar al silencio mis ansias de sentirme bien..
Mis ansias de ser feliz. 

jueves, 12 de julio de 2012

Y hablando de aprovechar el tiempo..

Si ves mi última actualización y la historia que voy a publicar ahora, notarás ciertos parecidos.. 
Este texto es del 10 de noviembre del 2011. Y sin duda, me recordaba mucho al que acabo de escribir. 
Busca el mensaje y aprovecha tu vida, no tengo más que añadir.. 


El hombre que dormía en un reloj de arena: 
Llevaba toda la vida sentado, esperando.
Yo le vi un día que pasé por aquella parada alejada de la humanidad. Ahí estaba tranquilo, paciente.
No me atreví a decirle qué hacía siempre en ese frío asiento, a avisarle que ningún autobus iba a recogerle. 
Pasaba el día y la noche esperando, bajo aquel pequeño techo. Aguantando cada tormenta, cada día de lluvia, el frío de cada una de nuestras noches. Apenas se movía. En algún momento se levantaba, tembloroso e inseguro. Al rato le podías ver aparecer con una bolsa de comida rápida, una cerveza o un cigarro entre sus labios. 
Tenía la piel blanca, fría. Bajo sus ojos podías observar unas ojeras oscurecidas por el paso del tiempo, por las frágiles lágrimas que se deslizaban algún día tras su mirada. Sus ojos cristalinos reflejaban la tristeza de su corazón, la angustia de su vida. 
Yo le vi un día hablando con un par de policias. Al pasar con infinita curiosidad me acerqué lo máximo posible a la parada, a aquel reloj de arena en el que estaba atrapado. El policia más avanzado de edad le dijo confuso:
-Pero señor..¿usted qué espera?
El hombre no contestó, continuó con la mirada perdida en la carretera. 
-¿Necesitas ayuda?- insistió, un poco agobiado.
-No..-Dijo el hombre casi en un susurro. 
-Entonces, ¿qué estás esperando?
El hombre suspiró. Alejando toda la ansiedad que se respiraba en el aire. Yo me detuve disimuladamente, ansiando escuchar una respuesta.
-Sigo esperando un cambio, que todo vaya bien.
Los tres escuchantes nos quedamos perplejos.
Yo, impulsiva, le dije. 
-¿No crees que será mejor intentar las cosas en lugar de estar esperándolas?
Los policías se giraron mirándome, sorprendidos de que estuviera allí. 
El hombre se giró con tranquilidad. Fijó sus ojos cansados en mi mirada. 
-Ya es tarde para intentar nada- Dijo decepcionado.
-Nunca es tarde para empezar de cero- Le aseguré desviando la mirada de aquellos potentes ojos- Nunca.
Entonces me fui. Sin esperar respuesta. Extrañada por mis propias palabras. 
Estuve varios días sin pasar por aquel remoto lugar.
Un día frío de otoño, caminando cerca me fijé en la parada, esperando verle ahí sentado, como siempre.

Pero para mi sorpresa no estaba. Sólo había una nota en su lugar. Me acerqué bruscamente para leerla. Y cuando lo tuve en mis manos pude ver..
"Estoy luchando por mis sueños, continuando mi vida. Porque nunca es tarde para empezar de nuevo.."
Sonreí. Era el momento de seguir adelante, de ser libre. 

Dale sentido a tu pequeña historia.

Tenía la mirada mas triste que jamás puedas ver. Sus ojeras pedían a gritos un abrazo y la sonrisa brillaba por su ausencia.
Llevaba diecisiete años esperando en la triste parada de autobús. Añoraba un cambio, pero nunca sucedía
Contra el reloj, fumaba tabaco de coco y exhalaba suspiros sabor impotencia.

Su mirada gris se escondía ante el resto de personas y tímida, mordía su labio inferior llamando una sonrisa ajena que bombeara aquel corazón de cristal.
Eran las cuatro y media de la mañana y el frescor nocturno erizaba los poros de su piel. Al final de la carretera nació una tenue luz rompiendo el paisaje, un autobús se aproximaba. 
Inquieta, se levantó del asiento y tiró lo poco que quedaba en la colilla al suelo. 
¿Sería este su cambio? 
El automóvil se detuvo en la parada y mirando al conductor, preguntó: 
-¿Es aquí donde se cumplen los sueñ...
-¿Puedes contestarme a una pregunta? -Interrumpió un chico más mayor que ella. 
Tímida miró hacia el suelo y escuchando como se marchaba el autobús, sintió que una oportunidad más le arrebataba el destino. 
-Adelante. -Susurró invadida por las dudas. 
-¿Qué haces esperando un cambio en tu vida? ¿Por qué no te levantas de aquí y vas a buscarlo? 

No daba crédito a tanta emoción que paseaba por su cuerpo. Le examinó de arriba a abajo sigilosamente. 
Llevaba el pelo descuidado y la mirada llena de ilusión, sus ojeras mostraban que no perdía el tiempo y la sonrisa que estaba enredada en sus labios era sincera, llena de compasión.
La pequeña, dio rienda suelta a sus sentimientos y comenzó a llorar. 
Temblorosa, dejó que los brazos de aquel extraño envolvieran su delgado cuerpo. 
Apoyada en su pecho escuchaba una y otra vez 'no tengas miedo' y entre caricias por la cintura 'todo saldrá bien'. 
Abrió los ojos y descubrió que, el rostro de la persona que había cambiado su vida, estaba a escasos centímetros de sus labios. 
Él, esbozó una sonrisa y sin dudarlo, la besó con cautela. 
Se apartó y dijo: 
-Todo va a salir bien, desde hoy me vas a tener a tu lado.

La pequeña, incrédula, sonrió. 
Ahí estaba su nuevo cambio, por fin su rutina cobraría sentido. 
Se agarraron de la mano y empezaron a caminar bajo la frágil luz celeste de las estrellas. 
Adiós al caos, adiós a la rutina. 
Era el momento de ser feliz, de sentirse libre. 


























[Fotografía de...  

sábado, 7 de julio de 2012

Nuestro desastre de sonrisas.

El tic-tac ruge y las manecillas que funden el tiempo se han agotado.
Ya no quieren luchar por nuestro sueño.
Mi corazón sigue de vacaciones en tus sábanas, en cada sonrisa que regalas.

'¿Por qué tienes miedo?' 
Inquiere Esperanza a Rutina.
Esta, sin separarse de tristeza, lloriquea un poco más.
La nicotina de sus labios exhala impaciencia, 'hoy no son 'buenas' noches' suspira. Y todo se queda silencio.
La yema de mis dedos extraña el roce con tu piel y mis piernas añoran la perfección de tu cintura.
'¿Donde estás?'  
Gimen mis huesos.
Y aún así, la chica del espejo te sigue esperando.
'Nosotros podemos con esto' musita con Lágrimas.
Cierro los ojos y apareces tú, te echo de menos.
Recorro cada uno de los vértices de mi interior y ahí estás, jugueteando con Recuerdos como si no pasara nada.
Todos los días mis labios amanecen con las misma necesidad de morderte.
'¿Qué es lo que me has dado?'
Pregunta Razón sin comprender nuestro desastre de sonrisas.
Y Amor, sin dudarlo un segundo, asegura que eres su mejor droga.

El tiempo se pone celoso de los kilómetros que nos separan y yo, frágil y pequeña ante las manecillas, sonrío:

Nosotros podemos con esto.






















[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/mariaerreape 

martes, 3 de julio de 2012

Yo y mis pequeños adelantos.


Han pasado tres meses, trece semanas, noventa y un días desde la última vez que la vi.
Sigo buscándola en cada avión que roza el azul del cielo. Sigo encontrándola en cada calada. Sigo extrañándola en cada madrugada. Y nunca vuelve.
‘¿Dónde estás?’ musito una y otra vez. ‘¿Por qué no vuelves?’ Suspiro.
--
He perdido la cuenta de los días que llevo sin él.
Lo último que vi fue su mirada tras la ventana del avión. Recuerdo el rencor de su rostro, la tristeza de sus ojos, la impotencia de sus labios. Y ya no está.
‘¿Me echará de menos?’ retumba en mi interior. Tampoco quiero saber la respuesta.
Mi nueva vida me reclama, esto es lo que yo quiero. Cumplir mi sueño, a eso vine a Boston. ¿Verdad? Él ya es solo cenizas del pasado. ‘No le necesito’ me miento.
--
La ciudad se desnuda bajo mi piel mientras el humo de mis pulmones se esconde en la noche. Apoyado en mi ventana, fumo entre recuerdos. Necesito verla. 
Miro ansioso la mesilla de mi habitación y ahí está mi billete destino Nueva York.
Un '¿Qué estoy haciendo?' indaga por mi mente.
Soy gilipollas, ella habrá empezado su vida de cero. Pero... '¿Y si..
--
..voy unos días a Barcelona?' Y a los segundos de pensarlo, cierro los ojos y recuerdo para qué he venido aquí. Mi sueño, mis metas. Aunque... lo confieso, le echo de menos.
Solo unos días en su sonrisa, unos días en su cama, unos días gimiendo al ritmo de sus latidos. Unos días con él... eso es lo que necesito.
--
Ante la duda, lo intento. Y aquí me puedes ver, de camino a Estados Unidos, luchando por la única mujer que me ha hecho sentir persona. Solo quedan tres horas para ir a su casa. Y yo de espaldas al resto de personas pienso...¿Me dirá que me vaya? ¿Se habrá mudado de piso? ¿Y si ya no me quiere?
Y más dudas salpican mi mejilla.

--
Son las dos y media de la mañana y no consigo dormir, los gemelos me duelen y él no sale de mi cabeza.
Suena el timbre y me sobresalto cayéndome de la cama.
¿Quién será? 
--
Tras andar horas por las calles americanas, he conseguido llegar a su casa.
Estoy esperando oír su voz pero nada.
Un vuelco acaricia mi corazón. 
--

-Yes?
- .. 
-Hello?
-Ábreme cariño, soy yo.
- ..
-¿Cariño?
-¿Qué...haces aquí?
-Perseguir nuestros sueños. 

--
Le abro la puerta con el corazón a 200km/hora y empiezo a llorar.
Una lágrima, una sonrisa. Y mis labios tiemblan indecisos. Le veo.
Más ojeras que nunca. '¿Por qué está tan delgado?'
Y empieza a contener las lágrimas. 
--
La tengo delante y lo único que se me ocurre es decir 'Hola'. Ella me sonríe y llorando, me abraza. Aún no sé devolverle el abrazo, demasiados nervios me invaden. La aparto lentamente de mi pecho y secándola las lágrimas la beso. Me lo devuelve. Me mira lloriqueando y me invita a su casa.
Dejo tímido la maleta en el suelo y embriagado por su aroma, me dejo llevar a su cama...
Empieza mi nueva vida, nuestro nuevo destino juntos. 



[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/alan_saywhat ]

lunes, 2 de julio de 2012

Aunque estemos vacíos literalmente..


La chica del espejo ya no te sonríe. 
'¿Qué es lo que te pasa?' inquiere Ilusión tras la ventana. 
Pero tú, frágil y silenciosa, te vas de la habitación. Ese no es tu lugar
Te tumbas en la cama y suspiras. 
¿Por qué tienes que estar soportando todo esto? ¿Por qué no puedes dedicarte a cumplir tus sueños? ¿Por qué todo es tan difícil? 
Más silencio, menos respuestas, más dudas, menos fuerzas. 
Así es como te pierdes entre ansias de libertad. Asfixia no se separa de ti ni un segundo y a pesar de que Julio se desnuda por las calles de Madrid, en tu mirada ya es invierno.
El tiempo pasa y pesa. Cada 'tic-tac' del reloj te roba cualquier pequeño gesto de alegría y las alas te las cortaron hace demasiado tiempo. 
Pero... ¿Y si sonríes? ¿Y si le enseñas a la vida que a pesar de todo el dolor se puede seguir adelante? 
Aunque sigas vacía literalmente,
aunque la esperanza se haya escapado de madrugada,
aunque Insomnio bese tus mejillas cada noche, 
aunque lleves la palabra 'Imposible' grabada en la piel... Sonríe. 
Enséñale al mundo que aún quedan niñas valientes.  


[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/mariaerreape ]