lunes, 7 de mayo de 2012

Podré con ello, lo sé.

7:15. Suena el despertador arrancando todos los sueños que abrazan mis legañas. Un día más, un día menos.
Me incorporo como una trapecista entre las sábanas y observo mi rostro en el espejo.
Mis ojos insisten que mire el tamaño de las ojeras que, con tu nombre tatuado en ellas, susurran que debo descansar más.
  Menos pensar en ti, más dormir. 
     Menos sufrir, más vivir... 

El pelo alborotado juega por mi cara y, esperando no ser descubierto, se esconde tras mis hombros.
Suspiro.
La lluvia es la música de fondo. Los recuerdos crean dentro de mi una habitación para dos.
¿Vienes? 
Te regalo el pase VIP para ser la sonrisa de mi rutina.
                                                                        Tú solo tienes que aceptarlo.
Me visto y desayuno sin ganas, perseguida una y otra vez por las mismas palabras:
              "Las heridas solo se curan si dejas de tocarlas"
Ana, para. ¿No ves que te estás haciendo daño? -Inquiere la tristeza.
Y no, no puedo dejar de tocar esa cicatriz.
Es mi herida, la piedra con la que quiero seguir cayendo, me niego.
Todas mis ideas patalean con una rabieta poco frecuente en mi.
Con un gesto de desaprobación, cojo la mochila y me dispongo a empezar otro día.
Un día más, un día menos.
Nuevas emociones, palabras, gestos, miradas.
Yo con las mismas ganas de hacer algo grande...pero, ¿el qué?
Y siempre ese miedo a no llegar a nada.
Camino hacia el metro y noto el revoloteo de la magia en mi estómago.
    "Señor doctor" -quise decirle- "Yo no soy celiaca. Mi problema es que tengo una sobredosis de ilusiones, esperanzas y sueños. Nada más" -Pero me callé.
Era el momento de dejar de saborear el gluten de tus labios, la dieta ya había empezado, por eso hoy tengo tanto mono de ti.
Acompañada de una canción de rap, me acerco a las vías esperando el tren que me regale una oportunidad de ser feliz.
                                                                                                   Pero lo pierdo.
Tras ver mi propio vacío, oscuro como los largos túneles del metro pienso...
                 ¿Por qué todo tiene que ser así?
Yo necesito cambiar mi vida. Encontrar algo que me llene, autorealizarme, cumplir mi sueño.
Entonces, lo decido: levanto la mano de la herida que me está comiendo, que noche tras noche me destroza un poco más por dentro.
Aún se ve un poco de pasado y los recuerdos gotean por mi piel. Pero podré con ello, lo sé.
Suspiro. Veo como mi nuevo tren se acerca.
Es el momento de cambiar mi caos.
Ahí está mi vagón, mi lugar, mi nueva oportunidad de acariciar mis metas.
Piso fuerte y sonrío al entrar.
                                                     
Hoy no va a ser un lunes cualquiera. 






























[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/mariaerreape ]

8 comentarios:

  1. 'Yo con las mismas ganas de hacer algo grande... pero, ¿el qué?'
    Sentimiento puro, se nota. Sin palabras.

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    1. Es que no consigo quitarme esa sensación de encima..
      Muchísimas gracias, de verdad.

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  2. todos aspiramos ha hacer algo muy grande, pero yo se que lo haremos... me emociono :(

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    1. Estoy segura de que si quieres conseguir algo, que podrás alcanzarlo. :)

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  3. Nots11adrian: estoy enganchado a este blog :) en esta epoca dificil me da esperanza

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    1. Muchísimas gracias. Espero que te ayude lo mismo que a mí o incluso más. :)

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  4. Aunque el comienzo sea difícil, es importante acabar con las ganas de que todo vaya a cambiar.
    No pienses que has perdido un tren, eso quiere que tocará volver a pasar :)

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    1. Muchísimas gracias por pasar y por tus palabras.
      Qué grande.

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