jueves, 31 de mayo de 2012

Menos complejos, más felicidad.

Harta de no entender el porqué todo el mundo vive encerrado entre su cuerpo y la falta de autoestima, vengo a gritar en silencio un puñado de letras..
Tengo una pregunta para ti:
¿Por qué te machacas tanto?

Vivimos obsesionados por tener un pelo bonito, un buen cuerpo, una sonrisa perfecta...
Las calles nos piden a las mujeres una talla 34 (como mucho) y una buena delantera.
¿Si no tienes esto? Valdrás poco

Y tú, si eres hombre y no estás delgado con unos buenos abdominales y una mirada perfecta, olvídate. 

Las cosas son así. 
Pero... ¿Por qué? 
¿No sois conscientes? ¿No os dais cuenta? 
El valor de una persona no lo define su físico, lo importante es la forma de ser. 

¿De qué te sirve tener un cuerpo precioso si eres una mala persona? ¿Así puedes ser feliz? 

Chicas, tengo que deciros una cosa: 
Menos complejos, más felicidad. 
No viváis ahogadas por no entrar en unos pantalones. 
No os privéis de un baño de verano por un puñado de complejos. 
Cuando tengas miedo al qué dirán sé fuerte. Levanta la cabeza y piensa:
Yo soy así. Y me quiero. 

Que nadie os quite la sonrisa. 
En lugar alimentar la sociedad y dejar que el cuerpo siga siendo lo principal pensad cómo podéis ser mejores personas. Cómo podéis ser felices. 

Chicos, tengo que recordaros algo: 
¿De qué os sirve un buen cuerpo musculado si luego no tenéis lo que realmente queréis? 
Luchad por conseguir vuestros sueños. 
Si sabes cuidar a una mujer y hacerla feliz, serás perfecto. No te hace falta entrar en una talla mínima y tener un cuerpo de gimnasio. 


¿Seguís pensando que lo más importante es cuidar el físico? 
Si es así, estáis muy equivocados. 

Como ya he dicho... Menos complejos, más felicidad. 
La vida es breve.
¿No crees? ¿Piensas perder el tiempo sufriendo por unos kilos de más? 

                                                                               Eso es lo de menos. 
Lucha por sacar sonrisas.
Quiere a  las personas como son.
Vence al miedo, a las dudas, a los complejos. 

Estás aquí para disfrutar, para ser libre. 
No vivas esclavo de la sociedad.
                                                                                                                    Sé feliz. 



martes, 29 de mayo de 2012

domingo, 27 de mayo de 2012

Deja que sea suave.



La melodía que susurraba el teclado de tus dudas volvía a invadir mi cuerpo..
Las notas caían frágiles en el aire, los recuerdos atrapaban mi mente y no me podía concentrar en tu sonrisa.

‘Soy un desastre’ me decía.

Y ahí delante estabas tú. Tan implacable como siempre.
Con esa curva tan perfecta de tus labios.
Esa mirada capaz de congelar el minutero de cualquier reloj.
Esos sentimientos que creaban la dependencia que te sigo teniendo..

Todo ocurría a doble tiempo, poco a poco fuimos fundiéndonos entre el calor de nuestros corazones.
Dos estrellas que no paraban de brillar.
Dos almas que no se podían separar.
El tic-tac se iba deteniendo transformando la situación a un ritmo Piano.
                                                                               Suave. Lento. Infinito.

Me desperté y las lágrimas recorrían mis mejillas.
Llámalo nostalgia. Llámalo amor. Llámalo dependencia.

¿Dónde está? Le dije a mi almohada.
Y una vez más recibí como respuesta ‘Nunca ha venido por aquí.’

Y aún así te sigo echando de menos. 

martes, 22 de mayo de 2012

Darle sentido a todo esto.

No es casualidad que un folio sea quien me abrace hoy. 
El sabor amargo de las preocupaciones me incita a refugiarme en su tierna textura. Y yo, indiferente al mundo, acepto.
Nunca entenderás de lo que hablo si no has probado a ponerte la música más fuerte que tus problemas.
Si no has sentido el olor a tormenta salpicando en tu interior, no comprenderás estas secuelas.
Las cosas son así
__



A medida que caen los días por el calendario, comprendo un poco más las reglas del vivir.
Aunque, siendo sincera, tengo miedo a conocerme.

                                                                  (Pero más miedo tengo a recordarte)


Y tú, siempre apareces de la mano de mis pensamientos.
¿Dónde te has dejado los modales? Deberías dejar de pasearte por mi cabeza con tanta insistencia.
¿No sabes que duele? 

__


Ayer, la madrugada sorprendió a mi corazón con un conjunto de recuerdos en forma de sueño.
Me desperté gritando al pasado que se fuera. Mi amor por él dejó de ser metafísico. 
No le quería más en mi vida.
Celoso, me miró a los ojos lleno de rencor y escupió:

"Volveré a buscarte. Me acogerás entre lágrimas y recorreré tu cuerpo otra noche gris." 
Las palabras atravesaron cada una de mis vértebras, negué con la cabeza y suspiré.
                                                                                                            Tenía razón. 

__
La decisión de seguir progresando me la bebí hace unas horas, ya no hay marcha atrás. 
¿Sufrir por tu sonrisa? 
                                                                                                      ...

Hay situaciones que piden a voces que dejemos la asfixia a un lado.
Esta es una de ellas.
Las ganas de luchar por ti ya las he olvidado.
                                                                                          (O eso me digo) 
__



Menos odio en tu mirada, más amor.
Si vas a opinar sobre mi vida, que sea para ayudarme; lo demás sobra.

Así debería funcionar el mundo. 


¿Sabes qué hago yo con la envidia, la avaricia, las críticas o con los pensamientos negativos? 

Elijo mi mejor texto, lo lío con seguridad y dejo que el calor de mis sentimientos lo vayan borrando.
Todo el humo que se escapa entre mis pulmones, lo convierte en libertad.
Aunque me pudra por dentro.
Aunque me acabe quemando. 


Yo sé para qué estoy aquí.
Vine para brillar, para dejar huella entre tantos.
Vine buscando ser el cambio que quiero ver en el mundo.

¿Y que haces mirando? 

Vete a cumplir tus sueños. Crece como persona.                                                                      Dale sentido a todo esto. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Tenemos que iluminar la oscuridad.


<< ¿Ves ese pájaro de ahí? >> 
Iris, con sus ojos tormenta, se quedó inmersa en el plumaje que se escondía en la vieja jaula de metal.
<< Está hecho con sueños >>
Con una mueca de duda, un tanto graciosa, me dijo:
-¿Pero qué dices? – Sonrió - ¡Es un pájaro! ¡Los pájaros son normales!
La miré con el rostro relajado, serio, disfrutando el momento como el primer baño del verano.
Entró su madre a la habitación. La mujer de mi vida. Mi mitad.
-¡Mamá, mamá! Papá dice que Lua está hecha de sueños. ¿A que es imposible?
<< ¿Imposible? >> Interrumpí.
-Cielo, esa palabra no existe en nuestro vocabulario. Todo lo que te plantees, absolutamente todo, es posible. Con esfuerzo todo se consigue. No lo dudes.
Sonrió llena de ternura.
“Ven”, la dije, “deja que te cuente una historia”
Se apoyó en mi pecho. El aire de la costa columpiaba su pelo moreno por mi piel. Cerró los ojos.
Y entonces, comencé.

Hace muchos años, antes de tu nacimiento, existía una niña llena de ilusión.
En su cuerpo no podías encontrar ni odio, ni tristeza, ni rencor.
Era un conjunto de esperanza con forma, nada más.
Y… ¿Sabes qué? Un sueño la acompañaba en todo momento; ansiaba llegar lejos, ser el cambio que buscaba en el mundo. Pero… ¿Cómo lo haría? Se preguntaba una y otra vez.
Por aquel entonces, en 2012, gobernaba la codicia y el egoísmo en la sociedad. Pequeña no sabía cómo nadar entre tanto tiburón. Se veía incapaz de luchar por todo aquello que daba sentido a su existencia.
                                                            Tenía miedo, cariño, mucho miedo.
Entonces un día, decidió escribir en un papel su mayor sueño.
¿Sabes lo que hizo con ese papelito? Lo guardó en un tarro de cristal.
-¿Por qué? – Interrumpió Iris inquieta.
Las paredes del bote, le impedirían a las ilusiones escaparse. Siempre conservaría su sueño.
-Pero… No lo entiendo. 
¿De qué sirve tener un sueño si no lo consigues?


Sonreí y seguí dejando que su imaginación navegara entre el eco de mis palabras.
Eso es lo que pasa cuando tienes miedo. Tu cuerpo no quiere responder y es tan grande el vacío que te llena que, por mucho que quieras volar, ya no puedes.
Iris miró fijamente la jaula y, sin dudarlo, me susurró que debíamos soltar a Lua; era el momento de decirle adiós a nuestros sueños. De convertirlos en realidad.
-¿De verdad quieres hacerlo? – Inquirí.
Una vez que dejes que tus ilusiones vuelen, te enfrentas a la lucha constante de conseguir tus metas, ya no te puedes rendir.
Se mordió el labio inferior dudando. (El mismo gesto de su madre)
Suspiró.
“¡Quiero hacerlo!” Gritó “Yo no quiero ser como Pequeña, yo no quiero vivir a base de miedos” 

-Libertad. –Dijo mi chica – Así es como se llama ese sentimiento, cariño. 

Otra sonrisa más se escapo entre mis labios. 
El oxígeno de mayo se había convertido en moléculas de felicidad. Tenía el mismo sabor que la noche del 5 de enero.
                                                                                      Ilusión, esa es la palabra.
Iris se aproximó a la jaula y emocionada, musitó:
-Adiós Lua, ve a conseguir tus sueños. Y… no te rindas. Tú estás aquí para ser libre.
Y entonces, vi la esperanza reflejada en aquel pequeño animal.
Tardó unos segundos en atreverse a salir de la jaula de sus emociones. 

Como siempre, es difícil ganar al miedo, es complicado vencer al “Qué pasará” pero eso, no tiene que impedir que las metas se realicen...

Lua nos miró un instante antes de marcharse. Reinaba el silencio.
Entonces, su cuerpo se unió al viento y subió lo más alto posible. 
Allí donde los sueños juegan con las ilusiones,allí donde todo es posible.
Iris empezó a aplaudir y saltando decía una y otra vez…
“¡Vuela! ¡Vuela alto! ¡Que nadie te lo impida!” 

martes, 15 de mayo de 2012

Cumplir años y sueños.

Os voy a ser sincera. 
Llevo demasiado tiempo, demasiadas horas, días, segundos…Pensando lo mismo.
Me he dado cuenta de algo, de lo más importante de la vida de cada uno.
Es el momento de cumplir nuestros sueños, metas, objetivos.
El momento de luchar por lo que más deseamos, por lo que más queremos. 

Son cosas que todos pensamos alguna que otra vez, hechos que todos anhelamos, pero que por un problema u otro, nunca los conseguimos. 
Después de varias semanas que llevo de ansiedad, lo he descubierto.

Es el momento de seguir adelante, de no rendirnos.
Que sí, que todo es un caos.
Las cosas nunca salen como queremos y que si algo puede ir mal, irá, no lo dudes. Pero… ¿acaso eso nos tiene que impedir seguir adelante? 

No, no y no.
Aunque haya problemas increíblemente graves, aunque todo sea un asco.
Hay que seguir, tenemos que cumplir nuestros objetivos.
Tenemos que volcar nuestra situación, ser felices.

Joder, estamos vivos. ¿Os parece poco?
Cada día es una oportunidad nueva de ser felices, de conocer esa persona que nos cambiará la vida, de respirar, de sentir, de luchar por ser libre.

Hoy os invito a conseguirlo, a hacer una lista con las cosas que tenemos que cumplir antes de morir, a ser libres. A ser felices. 
Yo ya lo tengo todo pendiente, pienso ponerme a ello. 
¿Y tú? ¿No quieres ser libre? ¿No quieres ser feliz? 

Lucha contra el miedo, no te rindas.
Hasta conseguir sentirte libre, no te rindas.

lunes, 14 de mayo de 2012

Los ritmos de tu sonrisa.

¿Escuchas el compás? Está esperando el 'tic-tac' de tus latidos.
Necesita un nuevo ritmo y, como siempre, tu sonrisa se ha dormido.
Todo lo que he escrito este corazón lo ha vivido.
Yo sigo meciéndome entre el viento de tus dudas, soñando que vivo y muero contigo

¿Qué mejor que una eternidad a tu lado? 
Aunque lo confieso, me conformo con que entiendas lo que mis labios te han ocultado.
Estoy aquí por ti. No lo dudes.
Cierra los ojos. ¿Sientes las notas?

                     Deja que te suban a las nubes. 
Y cuando estés nadando entre el azul de mis dolores, 
pídele al cielo que me regale un nuevo atardecer, hoy para mí solo existe el gris...
                                                           ...Ya no me quedan más colores.

Ando por la cuerda más fina de mis sentimientos,
buscando ese tono agudo que mate mi falta de tiempo.
Noto como poco a poco me balanceo,
todo este riesgo por el precio de escuchar en tus labios un 'te quiero'.
Paseo por la madrugada con el miedo de acompañante,
siento cada recuerdo en mí como un fuego constante.
Me quema y me ahoga pero eso no es lo preocupante:


Lo grave es no haberte dicho que tú eras lo único importante.


Suena el bombo de tus pisadas de astronauta por cada uno de mis lunares,
te propongo un plan de escapada por tus centímetros...
¿De todos los sitios que conozco? Son los mejores lugares.

Desde los pies a la cabeza, desde 'Do' a 'La' jugando con mi bolígrafo.
Hablo de tu cuerpo ya que el mío te echa de menos.
Si tienes dudas ven. Te dejo mi cuaderno, tú míralo.
Tengo miedo de acabar en una caja, por eso prefiero morir entre tus brazos 

(Como mínimo) 
Esta noche vamos a crear nuestra banda sonora entre caricias y mimos.
La música está llegando a su fin y tú no estás conmigo.
Hoy vuelve a ser una noche fría en la que mi única solución es unos gramos de canción, 

no tengo tu sonrisa como abrigo.


¿Dónde se quedaron todas las promesas que nos dijimos? 
Quedan sólo cinco segundos para que este piano cierre su telón. Termino con:
Siempre estuve, estoy y estaré contigo. 

Aunque no me veas. Aunque no me busques. 
Aunque no me creas. Aunque no te guste. 
Sigo aquí. Nunca me he ido.  
Date cuenta. Siente lo vivido. 
Hoy todo por tu sonrisa, aquí tienes lo prometido

domingo, 13 de mayo de 2012

Trece de mayo.



Te miraba fijamente y sonreías. Era nuestro juego favorito.
Agarraba tu cintura si tenías miedo y decías que todo iba a salir bien. 
                                                                                        Y así era feliz. 
No necesitaba más.

Yo podría haber seguido viviendo sin explicaciones. 
Pero el destino jugó con mis cartas y los sentimientos salieron perdiendo.
Adiós al amor. A cada ‘te quiero’. 
Hoy es domingo y yo sigo en mis trece, sin ser capaz de decirte todo lo que pienso.
                                  Si tú supieras la verdad… Lo distinto que sería todo. 
Volvería a barajar, nuestro juego comenzaría. 
Vería de nuevo tu piel rodeando cada centímetro de la mía.
Tus ojos como mi mejor compañía.
                                       Pero no, eso no va a pasar.
Me faltan fuerzas para decir todo lo que siento. 
Solo puedo llover sobre un folio en blanco cada madrugada, susurrando todo lo que me ahoga.
No hace falta dejar de ver a una persona para echarla de menos.
                                                                                    Las cosas son así.
                                                                                     Y, tristemente, así seguirán..

Olvida lo que fuiste, lucha por lo que eres.






"La nostalgia es el
 reproche del olvido,
el perfume de las cosas
que has querido y ya se han ido..."


















Todo es cuestión de tiempo..



Reconozco que, después de tener un día increíble, algo de tristeza sigue en mi interior.
                    Tus ojos siguen siendo mi mayor castigo.
El silencio de las palabras que no te digo, el peso de la verdad que no se atreve a salir a la luz…
                       Todo eso puede conmigo. 

martes, 8 de mayo de 2012

Nuestra magia se sigue escondiendo entre las notas del piano.

¿Escuchas el sonido del agua?
Aún sigue salpicando entre las notas del teclado de mis sentimientos.
Una gota, un recuerdo. Otra nota, un suspiro.
Y así poco a poco el pasado se va desnudando ante mí con una simple canción de piano.
Duele ver las curvas de cada momento, los poros de su nostalgia.
Mas no puedo separarme de su piel. Soy incapaz.
Cada trozo que lo compone, me sigue salpicando.
                   Como el agua que rebosa de un manantial y se escapa buscando libertad.
         Como las traviesas gotas de lluvia que anhelan un rincón donde poder refugiarse.
Y…

    ¿Cómo voy a olvidarte si cada día tu sonrisa se queda atrapada entre los cristales de mi garganta?

El bolígrafo, cansado de tanta pasión con el pasado, busca cobijo entre la textura de un nuevo folio en blanco.
Necesita desahogarse.

Y yo, entre lágrimas, dejo que fluya cada palabra como un nuevo amanecer.
No puedo impedirlo.
¿Ves cómo se mecen las hojas de los árboles?
Siguen luchando por no caerse, por seguir en pie. Pero el viento trata de arrancarlas, de quitarle sus sueños, sus esperanzas. Y ellas, frágiles y pequeñas, saben que eso va a ser así. 
No pueden impedirlo.
¿Entiendes ahora como me siento?
El pasado viene a por mí, me atrapa con sus recuerdos. Yo siempre me resisto, lucho con todas mis fuerzas. La sonrisa es mi mejor arma. Pero sé que, en cualquier noche oscura, me va a atrapar y bajar de mi cielo.
Ya sabes que…

 “Cuanto más cerca estás del cielo, antes te cortan las alas…”
Siento decirte que eso siempre será así.
Siento recordarte que eso es lo que hace el pasado cada madrugada conmigo.
Se ha aliado con el insomnio y no hay nada que les derrote.
Ya no existen las niñas valientes que le enseñen a la tristeza que pueden con todo.
Sólo existe la frialdad del momento en el que te veo entre mis sábanas.
Siempre con los ojos cerrados, ya que de mis sueños nunca has salido.
Y así despierto yo, ahogada entre mi propia soledad, extrañando con todas mis fuerzas las ansías de ser libre de tanto sentimiento.
Quién me iba a decir que el amor pudiera hacer tantos huecos en mi corazón.
Quién me iba a decir que cada gusano, se escaparía entre esos espacios buscando ser mariposa dentro de lo que queda de mí.
Quién me iba a decir que cada mariposa, se convertiría en un cristal de mi garganta.
¿Tú sabias que todo eso acaba salpicándome como el agua en las olas en medio de una tormenta?
¿Te lo imaginabas?                                                                                                                                                                                                                                                                                          Yo tampoco.
Pero el pasado, que sigue seduciéndome, me lo recuerda entre susurros.
Siento decirlo, pero hoy estaré ocupada entre sus caricias.
No soltaré el bolígrafo y le aseguraré a cada nota del piano, que nunca te has ido de mi mente.
¿Me sigues viendo? Nunca me he marchado de tu lado.
Estoy aquí para cuidarte, te lo prometí.
Y aunque no te lo diga, sabes que mis pupilas siguen pendientes de las tuyas, sabes que mis palabras esconden esa magia que un día te atreviste a acariciar.
                                                                                           Sigo aquí, esperándote. 




lunes, 7 de mayo de 2012

Podré con ello, lo sé.

7:15. Suena el despertador arrancando todos los sueños que abrazan mis legañas. Un día más, un día menos.
Me incorporo como una trapecista entre las sábanas y observo mi rostro en el espejo.
Mis ojos insisten que mire el tamaño de las ojeras que, con tu nombre tatuado en ellas, susurran que debo descansar más.
  Menos pensar en ti, más dormir. 
     Menos sufrir, más vivir... 

El pelo alborotado juega por mi cara y, esperando no ser descubierto, se esconde tras mis hombros.
Suspiro.
La lluvia es la música de fondo. Los recuerdos crean dentro de mi una habitación para dos.
¿Vienes? 
Te regalo el pase VIP para ser la sonrisa de mi rutina.
                                                                        Tú solo tienes que aceptarlo.
Me visto y desayuno sin ganas, perseguida una y otra vez por las mismas palabras:
              "Las heridas solo se curan si dejas de tocarlas"
Ana, para. ¿No ves que te estás haciendo daño? -Inquiere la tristeza.
Y no, no puedo dejar de tocar esa cicatriz.
Es mi herida, la piedra con la que quiero seguir cayendo, me niego.
Todas mis ideas patalean con una rabieta poco frecuente en mi.
Con un gesto de desaprobación, cojo la mochila y me dispongo a empezar otro día.
Un día más, un día menos.
Nuevas emociones, palabras, gestos, miradas.
Yo con las mismas ganas de hacer algo grande...pero, ¿el qué?
Y siempre ese miedo a no llegar a nada.
Camino hacia el metro y noto el revoloteo de la magia en mi estómago.
    "Señor doctor" -quise decirle- "Yo no soy celiaca. Mi problema es que tengo una sobredosis de ilusiones, esperanzas y sueños. Nada más" -Pero me callé.
Era el momento de dejar de saborear el gluten de tus labios, la dieta ya había empezado, por eso hoy tengo tanto mono de ti.
Acompañada de una canción de rap, me acerco a las vías esperando el tren que me regale una oportunidad de ser feliz.
                                                                                                   Pero lo pierdo.
Tras ver mi propio vacío, oscuro como los largos túneles del metro pienso...
                 ¿Por qué todo tiene que ser así?
Yo necesito cambiar mi vida. Encontrar algo que me llene, autorealizarme, cumplir mi sueño.
Entonces, lo decido: levanto la mano de la herida que me está comiendo, que noche tras noche me destroza un poco más por dentro.
Aún se ve un poco de pasado y los recuerdos gotean por mi piel. Pero podré con ello, lo sé.
Suspiro. Veo como mi nuevo tren se acerca.
Es el momento de cambiar mi caos.
Ahí está mi vagón, mi lugar, mi nueva oportunidad de acariciar mis metas.
Piso fuerte y sonrío al entrar.
                                                     
Hoy no va a ser un lunes cualquiera. 






























[Fotografía de... http://www.flickr.com/photos/mariaerreape ]

domingo, 6 de mayo de 2012

La melodía de tu piel.



Tras horas tocando las cuerdas de tu cuerpo, encontré la melodía que andaba buscando.
El ritmo era lento, aunque por momentos, acariciaba notas escondidas en sonrisas llenas de ilusión. Así tintineaba la guitarra, como los sueños de unos niños que ríen en el parque de los recuerdos.
Los poros de tu piel, mis ganas de alcanzar el infinito, la banda sonora de nuestros corazones…
Todo susurraba que lucháramos contra el tiempo.
Corramos en busca de nuestros sueños’ te decía entre besos.
Tú, cerrabas los ojos, perdiéndote entre la magia oxigenada de la habitación.
Y ahí estaba yo, refugiándome en cada centímetro de tu cuerpo, olvidándome del gris de mi rutina.
..

 Me desperté triste y echándote de menos.
       ‘¿Dónde estás?’ sollozaba mi corazón.
               ‘¿Por qué se ha ido?’ gritaban los recuerdos.
                       ‘¿Cuándo volverá?’ interrumpía la esperanza.

Sólo se escuchaba el silencio. Busqué la postura perfecta entre la madrugada y cerré los ojos.
Tenía que volver a soñarte,
tenía que volver a verte.
     Necesitaba una nueva dosis que me recordara el sabor de tus besos, el olor de tus palabras, la melodía de los centímetros de tu cuerpo

sábado, 5 de mayo de 2012

Eres ansia de libertad en un mundo de caos.




"Y ahí estábamos nosotros,
agotando el oxígeno del planeta.
     Mientras que nos bebíamos de labio a labio y de verso          a verso en cada mirada..."










viernes, 4 de mayo de 2012

El gris del cielo que tiñe tus ojos de tristeza.


“Era triste, pero ahí estaba yo, esperando a la única persona que me ha hecho sentir de verdad. No podía creerme que las circunstancias fueran así, pero volvía a estar a tu lado.
Después de tanto dolor, después de tanto silencio, después de tanto tiempo olvidando los recuerdos…
Y dolía no poder decir,
‘Eh cielo, que estoy aquí, que sigo amándote’
Pero, ¿Qué podía hacer ya? Había perdido, esto no tenia solución.
Ya habían pasado cinco meses y la historia se había acabado. Ya no podía decirle nada.
Esa seria mi nueva vida.
Adiós gloria, adiós felicidad, adiós sueños.

Ahora me tocaba vivir una vida llena de silencio, de cicatrices que se abren cada vez que ven su sonrisa, de lágrimas en la madrugada, de drogas, de impotencia.
Una vida de mierda que no me correspondía.
Algo tenía que hacer, pero… ¿El qué?
¿Gritarle que sigo a su lado? ¿Susurrarle que doy todo por su sonrisa? ¿Decir un ‘Te quiero’?
No podía decir nada. Era absurdo.
       El frío me sacó de mis pensamientos y empecé a distraerme con el ruido de los coches, con el paso de la gente, con las sonrisas ajenas.
Disfrutaba imaginándome como sería la vida del adolescente que se paró en medio de la carretera a besar a su novia, pensando como sería la rutina del hombre del banco de enfrente, como serían los sueños de todas esas personas.
Y luego, tristemente, pensé que probablemente no llegarían a nada.
Pocas personas alcanzan lo que quieren. Nadie se preocupa por darle un sentido a su vida.  
Que me miraran a mí. Ahí estaba yo, observándoles desde el frío asfalto. 
¿Dónde estaban mis sueños? ¿Y mis ilusiones?
Todas mis metas, todas las palabras escritas en folios…
¿Dónde habían terminado?
Todo ardió entre el silencio de mi impotencia, entre mi mirada triste y sus palabras de rencor.
Todo se esfumó.
Esa ya no era mi vida.
Yo ya no tenía nada propio. No tenía una vida que alimentar cada segundo. Una vida que disfrutar al cien por cien. Una vida dedicada a amar a alguien.
Repito: yo no tenía a nada.
Las aceras, mis ojeras, el temblor de mis piernas me lo aseguraba. Ya no me quedaba nada.
Yo sólo era polvo de zapas viejas.
Era el filtro del cigarro que se termina el policía en el descanso.
La parada de autobús en la que no se baja nadie.
La última hoja que cae en otoño.
El pájaro que se esconde al ver que no puede volar con el viento.
El gris del cielo que tiñe tus ojos de tristeza.
Un recuerdo que dolía como una bala en el pecho.
No era más que eso.
-
La verdad es que daba un poco de pena. Esperando en un sucio portal, ahogándome de impotencia, tragándome mi triste realidad. Mi nueva y jodida vida.
Pero no todo es tan dramático, ¿no?
Me levanté a duras penas y me refugié en un banco abrazando el sol. El calor agitaba mi piel, mi fuego interno. No tardaría mucho más en venir. Sonreí.
Podía seguir viendo su mirada, cosa que echaba de menos.
Podía seguir cuidando sus miedos, aunque no fuera de la forma que yo quería.
Podía abrazar su amor.
Pero todo en silencio. Siempre en silencio.
Y la verdad, es mi única mentira. Hoy es así.
Lo daría todo por demostrar como soy, como me sentía, como sufría. Pero es absurdo, no lo iba a hacer.
Continuaría así hasta desaparecer. Dejaría que su sonrisa se la pusiera otra persona, yo ya era cenizas.
Era el olor que se respira en la hoguera de San Juan.
Cada estrella que se escapa esa noche de verano entre las llamas.
Cada meta que se lanza al fuego y no se cumple.
Esa decepción. No era nada más…”

jueves, 3 de mayo de 2012

Ven, te invito a conseguir tus sueños.

Sentía el peso de mi cuerpo oprimiendo mis piernas que, agitadas, me llevaban por aquel terreno frío por el que todos tenemos que pasar.
El frío de la madrugada golpeaba mis pulmones, dibujando en el aire delicado vaho que desaparecía en un nostálgico baile con el paisaje. La velocidad llamaba a las lágrimas que se suicidaban por mis mejillas. Los latidos de mi corazón agitados eran la única música para mis oídos. Empecé a toser desesperadamente.Tenía tantas cosas que decir que ya me ahogaba, no podía más. Llevaba 17 años agotándome, cayendo una y otra vez en ese terreno árido, triste. 
En ese momento me detuve, no quería seguir la vida, el cansancio era superior a mis fuerzas, las caidas eran demasiado duras, no tenía más resistencia. 
Pero entonces, en la oscuridad de mi noche, lo sentí.
Lo palpé como nunca, pude tocarlo con la yema de mis dedos; sentí cada uno de mis sueños, de mis esperanzas, de mis ilusiones. Vi que todo no se podía detener ahí, tenía que luchar. Una vez más. Seguir adelante. Levantarme y luchar. 
Aún me quedan muchas cosas por vivir, muchas emociones por sentir, no podía terminarse todo ahí. Apoyé mis manos en el suelo levantandome. Sonreí. No podía rendirme, tenía que seguir adelante
El sol nació iluminando mi noche, mi pequeño caos, mi inocente existencia. 
Era el momento de ser feliz, de luchar, de ser libre. 
Ese momento que no se acaba, esa necesidad de vivir, de volar, de escapar de aquí..